PERSONAJE

UN GENERAL DEL PUEBLO

 

Se despide el íntegro profesional que devolvió la seguridad a la población trujillana. Se caracterizó por su amabilidad y esmerado trabajo. Es Octavio Salazar Miranda, quien manifiesta que Trujillo siempre estará en su corazón y que algún día regresará para quedarse por siempre.

 

Escribe: Fernando Fernández Tueros

MISIÓN CUMPLIDA. Para el jefe de la III Dirtepol, su labor en Trujillo terminó porque considera que el cambio es positivo, sin embargo, guarda la esperanza de retornar, pero esta vez para quedarse.

Ser el responsable directo de que nuestra ciudad respire aires de seguridad es mérito del general Octavio Salazar Miranda. Es destacable entonces el esfuerzo encomiable con el que trabajó estos 20 meses al mando de la Tercera Dirección Territorial Policial, los que significaron una lucha frontal contra la delincuencia. Hoy, después de dos años de arduo trabajo el aplaudido General está a punto de dejar el cargo.
Sus cualidades, conocidas por todos, lo pintan de cuerpo entero. Sabemos que Salazar Miranda, haciendo su trabajo no se casó con nadie y, sobre todo, supo marcar la diferencia en cuanto a gestiones anteriores. Los resultados hablan por si solos: los delitos contra el patrimonio, se redujeron de 10 mil ciento setenta, en el 2005, a 5 mil quince en el 2006; es decir, a casi la mitad. Además, los delitos contra la vida, como los homicidios y lesiones, se redujeron de mil cuatrocientos cincuenta y seis, en el 2005, a sólo 364 en el presente año.
Esta denodada labor lo ha hecho merecedor de múltiples muestras de afecto por parte de la población, tanto que el año pasado instituciones civiles y pueblo en general marchó por las calles de Trujillo para pedir a sus mandos superiores que no lo destaquen a otro lugar. En Trujillo frecuentemente se ha escuchado decir a mucha gente que Octavio Salazar es “El General del pueblo”, porque nunca le ha importado ser el vigilante nocturno de las calles, salir en horas de la madrugada para comandar los operativos contra el crimen organizado, diferencia marcada frente a otros generales, pretorianos y encamisados por los trámites burocráticos.
Es seguro que la ciudadanía trujillana no quiere que el general deje el cargo, pero después de haber trabajado durante casi dos años en la DIRTEPOL, Salazar cree que ya cumplió su ciclo, consciente de que siempre es buena la renovación. Sin embargo, agradece al pueblo trujillano todo el reconocimiento y gratitud que le han demostrado, pero refiere que tendrá que alejarse del cargo porque así se dan las alternancias en su comando. A pesar de ello, sostiene que independientemente de quién le suceda en el cargo, lo más importante es que se siga consolidando y perfeccionando el esfuerzo que se ha venido realizando.
Como todo profesional aspira a seguir ascendiendo en su carrera policial. Llegar a ocupar algún día el máximo cargo de Director de la Policía Nacional del Perú lo motiva, pero tampoco al grado de marearlo, aunque no descarta en un futuro no muy lejano incursionar en el terreno de la política.

LOS ÉXITOS DEL GENERAL

El gran mérito de Octavio Salazar fue reestructurar la institución policial de forma eficiente, dándole una organización sólida, haciendo énfasis en el proceso de consolidación de la Seguridad Ciudadana.
Como la mayoría sabe, parte de las medidas que dieron resultados para lograr la seguridad de Trujillo fue combatir el crimen organizado enquistado en zonas urbanas de la ciudad, como El Alambre, Chicago, Aranjuez y Cerro Pesqueda. Para minimizarla fue necesaria la presencia de patrulleros policiales en cada esquina.
A este trabajo hay que sumar la organización de las juntas vecinales, conformadas por ciudadanos que han despertado el interés por su propia seguridad.
Uno de las cosas que ayudaron a Salazar Miranda en su buena gestión, fue el apoyo de la empresa privada que, desde que el asumió funciones, se puso la camiseta de la Policía Nacional, adquiriendo para ésta más patrulleros. Cuando empezó la era Salazar, se contaba con apenas 17 patrulleros en Radio Patrulla, ahora se tienen 37; asimismo, no se contaba con patrullaje motorizado policial y en la actualidad se cuenta con un escuadrón motorizado de 60 oficiales.
A diferencia de otros generales, Octavio Salazar, nunca se limitó al trabajo frontal contra la delincuencia, sino que, siempre se le escuchó en los medios decir que la mejor tranquilidad que debe imperar en la sociedad se genera en los hogares. A los padres, siempre les manifestó la necesidad de ser verdaderos ejemplos para sus hijos, porque de no ser así, tendrían que enfrentar, luego, la dura realidad de verlos convertidos en víctimas fáciles de la drogadicción, el alcoholismo y el pandillaje

CONSOLIDACIÓN DEL PROCESO DE SEGURIDAD CIUDADANA

Todos los avances en seguridad ciudadana, alcanzados hasta el momento, obligan a pedir al General que se sigan manteniendo, más aún, cuando ahora se cuenta con mayores efectivos policiales.
Salazar es creyente de que el nuevo giro dado a la institución policial en los últimos años ha generado los logros importantes que hoy la comunidad reconoce. Así, menciona que una medida muy oportuna fue la implementación de un registro computarizado de fotografías de delincuentes en las comisarías, lo que permite que los efectivos del orden busquen de forma rápida los antecedentes penales de personas sospechosas, así como hacer un reconocimiento rápido de los delincuentes
Modestia aparte, el General señala que esta renovación en la Policía no pudo haberse logrado sin la predisposición al cambio del personal policial.
“Cuando salgo en mi patrullero, acompañado de mis efectivos, todos no estamos tranquilos hasta que capturamos a los delincuentes. Además, el empuje policial se palpa, como ejemplo cuento que la semana pasada capturamos a todos los ladrones que ingresaron a una farmacia en apenas 30 minutos”.
Otra cosa de la que se siente orgulloso es saber que ahora los ciudadanos que van a asentar una denuncia, encuentran un servicio con mejor capacidad de respuesta, dado que en el acto el policía se comunica con el 105 para solicitar un vehículo policial que acompañe al agraviado en la búsqueda del delincuente.

CONFESIONES DE UN GENERAL
Una de las mejores experiencias que le deja su paso por Trujillo es haber afirmado la idea de que las instituciones del Estado tienen que legitimarse con su pueblo. Sostiene que ésta es la única manera de que las instituciones estén articuladas con el pueblo, al cual pertenecen.
Ahora, estando a punto de dejar su puesto, está seguro de que ha cumplido como profesional, haciendo suyo el decálogo de la institución y el rol constitucional de la policía.
Como ser humano se considera como cualquiera otro, con muchas virtudes y defectos, pero está presto siempre ha reconocer sus errores. Su paso por Trujillo siempre lo llevará en su corazón, y piensa algún día regresar, pero esta vez para quedarse por siempre.

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