|
Ser el responsable directo de que
nuestra ciudad respire aires de seguridad es mérito del general Octavio
Salazar Miranda. Es destacable entonces el esfuerzo encomiable con el que
trabajó estos 20 meses al mando de la Tercera Dirección Territorial
Policial, los que significaron una lucha frontal contra la delincuencia.
Hoy, después de dos años de arduo trabajo el aplaudido General está a punto
de dejar el cargo.
Sus cualidades, conocidas por todos, lo pintan de cuerpo entero. Sabemos que
Salazar Miranda, haciendo su trabajo no se casó con nadie y, sobre todo,
supo marcar la diferencia en cuanto a gestiones anteriores. Los resultados
hablan por si solos: los delitos contra el patrimonio, se redujeron de 10
mil ciento setenta, en el 2005, a 5 mil quince en el 2006; es decir, a casi
la mitad. Además, los delitos contra la vida, como los homicidios y
lesiones, se redujeron de mil cuatrocientos cincuenta y seis, en el 2005, a
sólo 364 en el presente año.
Esta denodada labor lo ha hecho merecedor de múltiples muestras de afecto
por parte de la población, tanto que el año pasado instituciones civiles y
pueblo en general marchó por las calles de Trujillo para pedir a sus mandos
superiores que no lo destaquen a otro lugar. En Trujillo frecuentemente se
ha escuchado decir a mucha gente que Octavio Salazar es “El General del
pueblo”, porque nunca le ha importado ser el vigilante nocturno de las
calles, salir en horas de la madrugada para comandar los operativos contra
el crimen organizado, diferencia marcada frente a otros generales,
pretorianos y encamisados por los trámites burocráticos.
Es seguro que la ciudadanía trujillana no quiere que el general deje el
cargo, pero después de haber trabajado durante casi dos años en la DIRTEPOL,
Salazar cree que ya cumplió su ciclo, consciente de que siempre es buena la
renovación. Sin embargo, agradece al pueblo trujillano todo el
reconocimiento y gratitud que le han demostrado, pero refiere que tendrá que
alejarse del cargo porque así se dan las alternancias en su comando. A pesar
de ello, sostiene que independientemente de quién le suceda en el cargo, lo
más importante es que se siga consolidando y perfeccionando el esfuerzo que
se ha venido realizando.
Como todo profesional aspira a seguir ascendiendo en su carrera policial.
Llegar a ocupar algún día el máximo cargo de Director de la Policía Nacional
del Perú lo motiva, pero tampoco al grado de marearlo, aunque no descarta en
un futuro no muy lejano incursionar en el terreno de la política.
LOS ÉXITOS DEL GENERAL
El gran mérito de Octavio Salazar fue reestructurar la institución policial
de forma eficiente, dándole una organización sólida, haciendo énfasis en el
proceso de consolidación de la Seguridad Ciudadana.
Como la mayoría sabe, parte de las medidas que dieron resultados para lograr
la seguridad de Trujillo fue combatir el crimen organizado enquistado en
zonas urbanas de la ciudad, como El Alambre, Chicago, Aranjuez y Cerro
Pesqueda. Para minimizarla fue necesaria la presencia de patrulleros
policiales en cada esquina.
A este trabajo hay que sumar la organización de las juntas vecinales,
conformadas por ciudadanos que han despertado el interés por su propia
seguridad.
Uno de las cosas que ayudaron a Salazar Miranda en su buena gestión, fue el
apoyo de la empresa privada que, desde que el asumió funciones, se puso la
camiseta de la Policía Nacional, adquiriendo para ésta más patrulleros.
Cuando empezó la era Salazar, se contaba con apenas 17 patrulleros en Radio
Patrulla, ahora se tienen 37; asimismo, no se contaba con patrullaje
motorizado policial y en la actualidad se cuenta con un escuadrón motorizado
de 60 oficiales.
A diferencia de otros generales, Octavio Salazar, nunca se limitó al trabajo
frontal contra la delincuencia, sino que, siempre se le escuchó en los
medios decir que la mejor tranquilidad que debe imperar en la sociedad se
genera en los hogares. A los padres, siempre les manifestó la necesidad de
ser verdaderos ejemplos para sus hijos, porque de no ser así, tendrían que
enfrentar, luego, la dura realidad de verlos convertidos en víctimas fáciles
de la drogadicción, el alcoholismo y el pandillaje
CONSOLIDACIÓN DEL PROCESO DE SEGURIDAD CIUDADANA
Todos los avances en seguridad ciudadana, alcanzados hasta el momento,
obligan a pedir al General que se sigan manteniendo, más aún, cuando ahora
se cuenta con mayores efectivos policiales.
Salazar es creyente de que el nuevo giro dado a la institución policial en
los últimos años ha generado los logros importantes que hoy la comunidad
reconoce. Así, menciona que una medida muy oportuna fue la implementación de
un registro computarizado de fotografías de delincuentes en las comisarías,
lo que permite que los efectivos del orden busquen de forma rápida los
antecedentes penales de personas sospechosas, así como hacer un
reconocimiento rápido de los delincuentes
Modestia aparte, el General señala que esta renovación en la Policía no pudo
haberse logrado sin la predisposición al cambio del personal policial.
“Cuando salgo en mi patrullero, acompañado de mis efectivos, todos no
estamos tranquilos hasta que capturamos a los delincuentes. Además, el
empuje policial se palpa, como ejemplo cuento que la semana pasada
capturamos a todos los ladrones que ingresaron a una farmacia en apenas 30
minutos”.
Otra cosa de la que se siente orgulloso es saber que ahora los ciudadanos
que van a asentar una denuncia, encuentran un servicio con mejor capacidad
de respuesta, dado que en el acto el policía se comunica con el 105 para
solicitar un vehículo policial que acompañe al agraviado en la búsqueda del
delincuente.
CONFESIONES DE UN GENERAL
Una de las mejores experiencias que le deja su paso por Trujillo es haber
afirmado la idea de que las instituciones del Estado tienen que legitimarse
con su pueblo. Sostiene que ésta es la única manera de que las instituciones
estén articuladas con el pueblo, al cual pertenecen.
Ahora, estando a punto de dejar su puesto, está seguro de que ha cumplido
como profesional, haciendo suyo el decálogo de la institución y el rol
constitucional de la policía.
Como ser humano se considera como cualquiera otro, con muchas virtudes y
defectos, pero está presto siempre ha reconocer sus errores. Su paso por
Trujillo siempre lo llevará en su corazón, y piensa algún día regresar, pero
esta vez para quedarse por siempre. |